Internet en Bolivia más caro y más lento

Ilustración: Marcela Anze

 

TECNOLOGÍA | MUCHOS SON LOS FACTORES LIMITANTES PARA EL SERVICIO DE INTERNET, PERO EL PRINCIPAL ES LA FALTA DE INTERÉS DEL GOBIERNO DE UTILIZARLO COMO UN RECURSO CLAVE PARA EL DESARROLLO NACIONAL.

 

Hay que hacerlo simple: Bolivia tiene la peor y más cara conectividad de Internet de Sudamérica, y está entre los últimos países en el ranking mundial. ¿Por qué? Acá la respuesta no es tan sencilla, porque varios factores intervienen para ello, desde la falta de estructura tecnológica y de inversión, hasta el desconocimiento de parte de las autoridades de que el Internet no es sólo una herramienta de ocio ni de privilegiados, sino que puede convertirse en la mejor ayuda para la educación y para desarrollar un campo laboral de calidad.

El tema es largo, viene desde que Ud., amigo lector tiene problemas con el Internet, se cuelga, es lento, es caro y llega hasta a un asunto de estrategia política, regada por publicidades confusas y engañosas y una falta de capacidad normativa.

Consultamos con varios ciberexpertos, Carlos Murillo del grupo “Más y Mejor Internet para Bolivia”, que ya se han constituido en la Asociación de Usuarios de Telecomunicaciones (A.U.T), y Gonzalo Carvajal, Fernando Balderrama, Alejandro Salamanca y Mario Durán, parte del grupo “Más Banda Ancha para Bolivia”, que tiene su plataforma también en la red social de Facebook con casi 9.000 miembros. Ellos explicaron cada uno de los detalles que le dan tan mal diagnóstico al estado del Internet en Bolivia, pero lo más importante: también plantearon soluciones.

¿Qué tenemos en Bolivia?

Bolivia tiene el ancho de banda (medido en velocidad) más lento del mundo. La ATT reconoció que  el 85% de las conexiones a Internet en Bolivia son menores a 256 kbps (en comparación a una conexión de módem vía teléfono fijo que tiene una velocidad máxima de 56 kbps).

Si bien existen empresas que ofrecen 4G de ancho de banda y velocidad de Internet, lo cierto es que ninguna alcanza ese parámetro. De acuerdo a Carlos Murillo, las ofertas de las empresas son reales respecto a los servicios de Internet fijo (domiciliario o empresarial) en ADSL donde la conectividad se garantiza de forma mensual e ilimitada según el plan de velocidad contratado. “Su único problema son los cortes intempestivos que no se comunican a tiempo o que no se prorratean automáticamente”, explica Murillo.

Pero las empresas mienten en relación a los servicios de Internet inalámbrico (wi-fi, wi-max vía celular – EDGE, o mediante el módem USB mal denominado 4G/ 3,75G/3.5G) donde, si bien se ofertan las velocidades del máximo teórico de sus redes, en la realidad no garantizan un mínimo razonable de estabilidad en la velocidad de las mismas, restringiendo puertos y dejando a sus servicios sin acceso en las denominadas «horas pico».

“De hecho, si bien se ha implementado rudimentariamente una red HSPA+, que por ficciones comerciales se denomina 4G, ninguna de las proveedoras cumple con los estándares de velocidades mínimas al usuario final. Por tanto la red podrá ser 4G, pero el servicio apenas alcanza las características de 3G y 2G”, dice Murillo.

¿Quién debería regular que no existan ofertas engañosas y que se le dé al usuario lo que realmente merece? La ATT, pero no lo ha hecho efectivamente hasta el momento y esto es aprovechado por las empresas proveedoras de Internet en Bolivia, que enfocan sus servicios de acceso como un producto más en sus ofertas comerciales, donde prima el ocio sobre la productividad.

“La sociedad en su conjunto tiene un concepto muy pobre de los beneficios que implica una conexión domiciliaria a la red, y al no informarse debidamente, es víctima y cómplice silenciosa de una triste realidad”, explica Carlos Murillo.

Lo que deberíamos ser

La falta de visión de las autoridades respecto al uso y necesidad del Internet, hace que Bolivia no aproveche su estratégica posición geográfica como corazón de Sudamérica que podría servir para convertirla en el “motor del Internet”, un nodo de tráfico de datos central que pueda canalizar fibra óptica e Internet. Por el contrario, se ha desarrollado alrededor de Bolivia un anillo de fibra óptica que comparten los países vecinos: “Es curioso que nuestros vecinos hayan preferido rodear nuestro territorio para evitar a la administración boliviana e indirectamente hacernos dependientes de sus conexiones, a precios muy elevados que influyen en los costos que paga el usuario final más el plus que recibe la empresa proveedora por prestar el servicio en un esquema donde todos ganan y el usuario pierde. Bolivia pierde”, analiza Carlos Murillo.

Por su parte Mario Durán asegura que Bolivia está preocupantemente retrasada en comparación a países como Brasil, Chile, Perú o Argentina. “Los países mencionados tienen planes y presupuestos para el tendido de la red de fibra óptica incluso hasta los domicilios de las personas, así como planes de subvención a sectores más pobres. Brasil y Chile tienen prevista la construcción de puntos de interconexión de tráfico que les permitirá gestionar con más eficiencia el tráfico de Internet”, explica.

Mientras Fernando Balderrama dice que el problema es tan claro como que Bolivia carece de políticas de desarrollo y ampliación de la red nacional de fibra óptica.

Sin embargo, la respuesta de la ATT ha todas las inquietudes ha sido que el problema del Internet en Bolivia no puede solucionarse como debe justamente por la mediterraneidad del país.

“Cuando consultamos el por qué no existe un lobby que involucre la negociación de menores costos de conexión junto a la demanda marítima, o una representación cabal con nuestros vecinos para obtener mejores conexiones de fibra óptica, no tuvimos respuesta. No existe una política que se refleje en las actividades diplomáticas del Ministerio de Relaciones Exteriores. De hecho es como si se desconociera este problema. Prueba de ello es la falta de un Plan Nacional de Telecomunicaciones”, alerta Carlos Murillo.

¿Y quién controla a las empresas?

No existe control a la publicidad fraudulenta de las empresas de telecomunicaciones en Bolivia por parte del ente regulador que es la ATT, eso representa menores multas por estas faltas, bajos ingresos para esta institución que deriva en la falta de inversión, etc. El problema es más complicado de lo que parece.  “Si el sitio web de la ATT no hubiera sido hackeado por Anonymus Bolivia, el proyecto de Reglamento General no hubiera salido a la luz tan pronto, debido a su filtración se apresuró su promulgación mediante Decreto Supremo. Cabe hacer notar que en su momento exigimos conocer el proyecto para discutir y aportar sus alcances, sin embargo no fuimos atendidos. Hay intereses muy fuertes detrás de las telecomunicaciones por el gran flujo de capital que mueven”, dice Murillo.

Por otra parte, las sanciones que recibirían las empresas proveedoras cuando se demuestra efectivamente la vulneración a los derechos del consumidor, no se hacen conocer oportunamente y es casi imposible tener datos de a cuánto ascienden. De esta manera es muy difícil formular estadísticas para la defensa del usuario.

Mario Duran señala al respecto que las empresas en sus ofertas incluyen ciertos planes aparentes,  “sin embargo la letra chiquita dice un “hasta” y un “dependiendo de las condiciones de mejor esfuerzo”. En palabras simples: es como si nos diesen un vaso de refresco y repartiesen bombillas a todos. Eso si, la empresa hace firmar un contrato irrompible por 18 meses.”

Por su parte Alejandro Salamanca asegura que cuanto más masivo es el servicio contratado, menos conforme es el servicio real. “Por ejemplo un contrato por 8.192 Kbps (1MBps y Bs 3.300 mensual) tiene muy poca variación entre el servicio contratado y el real. Pero existen muy pocas personas (jurídicas) en el país que pueden pagar este monto. Además en la mayoría de las ofertas, no se especifica toda la información de costos que puede darse. Hay que aumentar los costos de instalación, traslado, IP’s, suspensión temporal, traslados internos, traslados externos, casillas de correo, etc., costos que no siempre son explícitos.”

Las soluciones

Para Carlos Murillo es necesaria una capacitación interna a los funcionarios de los ministerios de los ramos involucrados. “La negociación por la vía diplomática es imprescindible para lograr acuerdos y convenios al respecto, porque en teoría, las empresas de telecomunicación tendrán que aplicar los reglamentos de la ATT. Si este ente efectivamente toma conciencia y aplica la regulación en función a los intereses de la sociedad y sus necesidades, la aplicación de la ley, libre de toda interpretación, sería suficiente para atraer la inversión extranjera o potenciar a nuestra empresa nacional. Mientras este panorama interno de conciencia administrativa no cambie y la población no exija, no podemos hablar de niveles decentes de competencia en relación al servicio”.

Por su parte, Gonzalo Carvajal asegura que la solución para remediar este problema es generar una política de Estado que concluya en un “Plan Nacional de Conectividad” que estudie el estado actual de las redes en telecomunicaciones y su uso por parte de los bolivianos, “y que pone metas concretas y medibles a lo largo del tiempo para que metodológicamente podamos generar proyectos educativos e inversión en el sector y ponernos al día con el resto del continente. El gobierno central debe invertir en una red troncal de Fibra Óptica la cual debe transmitir todos los datos a nivel nacional (redes que la mayoría de países del mundo tienen desplegada), cubriendo las principales capitales de departamento. Sólo así es posible desarrollar proyectos en teleeducación, telemedicina, gobierno electrónico, banca electrónica, etc. que requieren una infraestructura fuerte y estable para su funcionamiento. Geográficamente, las poblaciones intermedias rurales se encuentran tan distantes de las capitales de departamento que es muy difícil cubrir con tecnología en puntos tan aislados por ende el lanzamiento del Satélite Tupac Katari cubrirá muchos de estos espacios proveyendo de conectividad, sin embargo está comprobado que el servicio satelital no es tan eficiente como el que se despliega a través de redes físicas como la fibra óptica o el cable de cobre”.

Alejandro Salamanca es más conciso: «Hay que regular bien.»

¿Cuántos estamos conectados?

Para diciembre de 2011, según la ATT, entre tecnología ADSL e inalámbrica habían registradas 1.219.542 suscripciones a Internet en el país. De ese número el 70,7% de las suscripciones pertenecen a servicios menores a 256 Kbps y, el restante 29,3% a conexiones en banda ancha. A nivel departamental, tomando en cuenta sólo el último tipo de conexión, La Paz, Cochabamba y Santa Cruz alcanzan el 84,65% de las suscripciones y, los restantes seis departamentos concentran el 15,3%.

Este limitado uso que se hace de la banda ancha (fija) en Bolivia, pone al país en el puesto 119 a nivel mundial y, en el último lugar entre los países sudamericanos, de acuerdo al ranking de suscripciones a banda ancha fija elaborada por la Comisión de Banda Ancha de las Naciones Unidas, sobre un total de 172 países.  (PNUD, ATT)

Bolivia versus…

Para comparar el Internet de Bolivia con el de los demás países se va a utilizar el parámetro de «2 megas por segundo» que es una conexión de 2048 kbps o una tasa de descarga real de 224 kbps (con lo que en 5 segundos se obtiene 1MB de información real en la PC.)

– En Bolivia, ENTEL ofrece esta velocidad por 850 bolivianos, pero en Pando llega a costar desde 1600 bolivianos.

– Cotel Perú oferta la misma velocidad por 588,40 bolivianos al tipo de cambio de nuevos soles de la fecha.

– Fibertel de Paraguay ofrece esta velocidad por 669 bolivianos.

– En Chile la misma velocidad es provista por Claro por un equivalente de 212,38 bolivianos.

Derecho humano

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha declarado el acceso a Internet como un derecho humano al considerar que no sólo permite a los individuos ejercer su derecho de opinión y expresión, sino que también forma parte de sus derechos humanos y promueve el progreso de la sociedad en su conjunto a través de la educación. Por ello, los gobiernos deben esforzarse para hacer al Internet ampliamente disponible, accesible y costeable.

Biografia del Internet boliviano

Han pasado 21 años desde que se implementó en Bolivia la Red Boliviana de Comunicación de Datos “BolNET”, el principal proyecto que impulsó la incorporación de Bolivia al Internet a finales de las década de los 90, entre los que sobresalen la Red no comercial de comunicación de datos (1989) y el proyecto para desarrollar los servicios de correo electrónico (1990), permitiendo en agosto de ese año el envío de los primeros correos electrónicos en Bolivia.

Inicialmente, las primeras acciones de BolNET estuvieron encaminadas a consolidar la infraestructura física, así como el equipamiento necesario para su desarrollo, logrando el año 1993 terminar de instalar la conexión a Internet las 24 horas del día y al año siguiente ser la única red en el país que prestaba el servicio, logrando ampliar el mismo en 1995, por medio de universidades públicas y privadas, a los departamentos de Santa Cruz, Cochabamba, Sucre y dos años más tarde a Tarija fruto del convenio con ENTEL. Luego de este acuerdo se procedió a la migración de los usuarios de BolNet a la nueva red “Entelnet”, que posteriormente daría soporte a los primeros sistemas de información gubernamental, entre ellos el portal del Poder Legislativo, Corte Suprema de Justicia, Vicepresidencia de la República, Consejo nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y el portal de la FEDSIUMSA, entre 1999 y 2002.

Otros hitos importante en la historia del internet en Bolivia, son la obtención del registro territorial (.bo) en 1996, dando paso a la primera pagina web en el país, www.bolnet.bo.

En 2002 se crea la Agencia para el Desarrollo de la Sociedad de la Información en Bolivia – ADSIB, siendo la “encargada de proponer políticas, implementar estrategias y coordinar acciones orientadas a reducir la brecha digital en el país, a través del impulso de las Tecnologías de la Información y Comunicación en todos sus ámbitos, teniendo como principal misión favorecer relaciones del Gobierno con la Sociedad, mediante el uso de tecnologías adecuadas.” (PNUD).

 

Fuente: Los Tiempos