Estonia, cómo un país crece gracias al Internet

Estonia, un país conectado

Hablar de Internet en estos momentos ya no es hablar de una tecnología que está al alcance solo de los más jóvenes y que solo las grandes ciudades del mundo tienen este «privilegio». Es una herramienta que llega a todo el mundo, para las personas de todas las edades y para todo tipo de actividades, trabajo, entretenimiento y como en este caso, el desarrollo de un país.

En esta ocasión, hablaremos de Estonia, un pequeño país (133 en la lista de superficie de territorio, Bolivia se encuentra en el número 28) del ex régimen soviético que se independizó recién el año 1991. Cuando se independizó solamente la mitad de la población tenía acceso telefónico pero hacia 1997 dan un salto con el programa «Tiigrihüppe» que dota de conexión a Internet a todas las escuelas para propagar la modernización.

La interconexión que han logrado es tal que es el 18avo país mejor preparado en este sentido, en 2009 estuvo dos puestos por encima de Alemania según el Informe Mundial de Tecnologías para la Información.

Tienen un gobierno sin papel. Toda la información del estado se encuentra en base de datos en ordenadores e incluso las elecciones se realizan vía votación electrónica. ¿Cuánta basura generamos solamente en papel con todos los flyers que se reparten, las papeletas, facturas, certificados y demases?

Pero bueno, ¿qué significa todo esto?

Gracias al acceso al Internet, Estonia ha empezado a generar un crecimiento económico importante, con productos que todos conocemos. Hotmail, Skype, Kazaa han nacido en aquel territorio entre otros menos populares.

El 90% de la población en Estonia, tiene una tarjeta de identificación, equivalente a nuestro carnet de identidad, que funciona de manera similar a una tarjeta de crédito. Además de contener todos los datos importantes de una persona, provee la capacidad de hacer pagos de impuestos, registros en cursos de capacitación y a todo tipo de servicios bancarios y del estado. Esto fue financiado por la banca y por las empresas de telecomunicaciones.
El 2007 el gobierno sufrió un ataque masivo de hackers que hacen que el país prácticamente se paralice… en respuesta se crea el «Centro de excelencia de equipo de defensa» que se encarga de defender toda la información del país ante posibles ataques o guerras «2.0».

Recién nos dijeron por ahí: «No se olviden que no están en Europa» y es cierto, este grado de tecnología es realmente avanzado para un país como Bolivia, pero no quiere decir que no podamos aspirar a mejorar las muchas falencias que tenemos.
La cobertura de nuestras redes de ADSL es un chiste, los precios hacen que el acceso a la información sea casi exclusiva de un sector de la población y ni hablar de los servicios que se prestan de manera online. Los sitios web de ministerios de gobierno son pobremente informativas, saturadas y poco funcionales.

¿Qué se puede hacer para mejorar? Pues presionar. Presionar para que el Estado y las empresas que proveen estos servicios se den cuenta que es una necesidad de la población y una necesidad del país en sí para el desarrollo y crecimiento del conocimiento colectivo de las personas. Los precios en las distintas empresas están bajando lentamente y muy gradualmente, pero su alcance sigue siendo el mismo y esto es un problema mayor.

Queda llamar y llamar y pedir puntos de conexión desde zonas, barrios, anillos, de donde fuera donde no llega el servicio de ADSL, o desde donde recibimos el clásico «No tenemos un punto disponible», para hacer notar la necesidad que tenemos. Quedarnos de brazos cruzados es esperar que las empresas nos manejen a su antojo.